

Ordenador, diccionarios, pósits y café: este es el kit básico con el que la mayoría de las traductoras (y el afortunado traductor) que formamos el equipo de Globalingua abordamos cada día una nueva jornada laboral. Y, viendo cuáles son los aperos de trabajo de esta profesión, es fácil deducir que pasaremos gran parte del día lidiando con textos tan variopintos que nos harán trabajar desde en el mantenimiento de una fresadora hasta en la adaptación de un anuncio de proyección internacional, pero siempre sin levantarnos de la silla.
Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, el 60 % de la población mundial no realiza la actividad física necesaria, y no cabe duda de que el gremio de los traductores es uno de los que engrosa estas estadísticas. Como todos sabemos, el sedentarismo conlleva importantes riesgos para la salud en materia de enfermedades cardiovasculares, obesidad, sobrepeso e incluso estrés y depresión, entre otros problemas de salud, de manera que la lucha contra la vida sedentaria es un caballo de batalla habitual de los trabajadores de oficina como nosotros. Por eso, en Globalingua, cualquier excusa nos parece buena para poner estos cuerpos serranos en movimiento y combatir el anquilosamiento. Al caer la tarde, nos enfundamos en nuestra ropa de deporte al más puro estilo Jane Fonda y nos atrevemos con todo. En nuestras filas, tenemos desde futbolistas y ciclistas acérrimos hasta auténticas apasionadas del running que no se pierden ninguna carrera popular o solidaria. Algunas integrantes del equipo incluso se han decidido, a su tierna edad, a apuntarse a clases de patinaje para adultos y ya empiezan a surcar los vientos (y a veces los suelos) coruñeses sobre ruedas. Todo lo que haga falta para mantenerse en forma.
Paula Dorado Navarro
Traductora de Globalingua

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Moláis un montón